Teoría del Conocimiento de John Dewey
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Cuarta Reflexión con respecto a:

El Filósofo Educacionista

El Filósofo Educacionista

Artículo

LA ESCUELA DEWEY

John Dewey reaccionó vigorosamente con tal  forma de considerar la educación y sostuvo que el mal de la educación era casi su total insignificancia.

 

“La educación tradicional, aseveró una y otra vez, era autoritaria; se fundaba en que el alumno necesariamente  tenía que depender de la mente y voluntad de otro”

 

Por eso, de manera muy distinta, la “Escuela Dewey” establecida en 1892 en Chicago, tomó como punto de partida, no las actividades futuras del adulto en las que participaría el niño, sino las actividades ordinarias en las que estaba comprometido, lo cual era una verdadera novedad.                                                                                                                                                                                                                          

El fin de la educación no era extraer al niño de algún medio o desarrollarlo de acuerdo con algún modelo distante, sino ayudarlo a resolver los problemas que se iban  presentando dentro del ambiente físico y social que lo rodeaba.

 

Para Dewey los contenidos escolares eran como un instrumento que ayudaría al niño a realizar todos los proyectos que éste podía haber formulado. Por eso el programa de los primeros años se basaba en las necesidades del niño: alimento, albergue, vestido… La lectura y la escritura eran simples instrumentos.

 

Sostenía que el defecto más grave de los métodos de entonces consistía en el divorcio entre el saber y su aplicación. A su juicio ninguna instrucción podía tener éxito separando “saber” y “hacer”.

 

La escuela – laboratorio de Dewey daba mucha importancia a las actividades manuales como carpintería, cocina, costura y tejido, esto se debía a su estrecho lazo con la preocupación de procurar alimento, albergue y vestido en el ambiente cotidiano del niño.

 

Producto de su pragmatismo filosófico y  su formación psicológica, buscaba resolver los problemas reales del hombre a partir del conocimiento psicológico. Hay que reconocer que “Aspecto decisivo de su actividad en Chicago es su insistente énfasis en una psicología aplicada”.                                                                                      

Aunque tuvieron que transcurrir más de diez años antes de que Dewey escribiera DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN, donde establece los fundamentos filosóficos y sociales que sirvan de orientación para un mundo mejor,  su escuela – laboratorio de fines del siglo XIX ponía ya las bases, mediante una inteligencia reflexiva  y  práctica,  de una escuela activa y de un nuevo espíritu social                                                                                       

 

La Reforma Progresista de John Dewey queriendo plantear nuevos paradicmas de la educación, si bién tenía una buena propuesta y fundamento resultó ser muy corta ya que su comunidad precursora fue decayendo poco a poco, ya que estos mismos que alguna vez lo ayudaron fueron los que comenzaron marchas para apoyar a la escuela experimental, así se podría decir que terminó una etapa marcada de éste filósofo más bien pedagogo que quizo influenciar con sus pensamientos un mundo que ya estaba hecho a su medida y que lamentablemente no se puede cambiar, pero recalquemos en su escuela, que fue hecha separadas en estructuras de acuerdo a las edades de los niños, para que unos se dedicaran, al canto, a las artes, a la ciencia, a la cocina, a la carpintería, a la escritura, a la literatura, etc,  utilidades que estos usarían en su hogar en pequeños grupos o clubs que se formaban ahí para una mayor relación, materias hechas y concebidas como el método fundamental del progreso y la reforma social que solo se  haría existente cuando el individuo aprecia por sí mismo los fines que se propone y trabaja con interés y dedicación personal para alcanzarlos, para ejemplificar esto citamos un pequeñó extracto que dijo Dewey a su esposa en 1894. “Cada vez tengo más presente en mi mente la imagen de una escuela; una escuela cuyo centro y origen sea algún tipo de actividad verdaderamente constructiva, en la que la labor se desarrolle siempre en dos direcciones: por una parte, la dimensión social de esta actividad constructiva, y por otra, el contacto con la naturaleza que le proporciona su materia prima, podemos así manifestar que ha pesar de que sus ideas no se hayan tomado como el quería, siguió el camino de la educación para que especialmente Norteamérica tuviera una base sólida, una consolidación, siguiendo el camino de un buen crítico por el resto de su vida profesionaly dejando un legado póstumo enfocalizado hacia los fundamentalistas.
 

 

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